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Decomiso de mercancías falsificadas aumenta 47% y procedimientos se concentran en 4 regiones

22 de Octubre, 2018 a las 4:47 pm

En 47,21% aumentaron las suspensiones de despacho a mercancías falsificadas realizadas este año por el Servicio Nacional de Aduanas, concentrándose dichos procedimientos particularmente en Arica, Iquique, Valparaíso, San Antonio y Talcahuano.

La información la entregó el jefe de fiscalización en la Línea de la Subdirección de Fiscalización del Servicio Nacional de Aduanas, Carlos Escudero, quien también destacó el incremento en los valores de los productos decomisados.

Al respecto, Escudero explicó que Aduanas trabaja en diversas áreas para velar por el comercio justo y la protección de la ciudadanía y que hay planes integrados de fiscalización para abordar el tema de la propiedad intelectual.

“Si comparamos los primeros 9 meses del 2018 con igual período del 2017 tenemos una variación positiva de 47,21% en la cantidad de mercancías que fueron sometidas a suspensión de despacho. Y otro dato relevante es que esas mercancías tienen un valor 209,28% mayor”, precisó

Durante 2017 se incautaron 4.345.782 productos falsificados por un valor de US$ 27 millones (18 mil millones de pesos), mientras que este año la cifra es de 6.397.392 productos por un monto de US$ 84 millones (56 mil millones de pesos).

La diferencia se explica, según Escudero, por la detección de accesorios faslificados para celulares y vehículos, así como también consolas de juegos e incluso medicamentos.

“Si bien los juguetes lideran la cantidad de incautaciones en cuanto a volumen y montos en forma histórica, hoy aparecen otros artículos ligados a la tecnología y hasta del área cosmética”, finalizó.

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  1. Myriam

    22 de Octubre, 2018 a las 4:47 pm

    Estupendo que Aduana cumpla con el encargo que hace la normativa en cuestión, pero la pregunta es ¿dónde meterán tanta mercancía?

    No basta con incautar, hay que darle un destino, y no saturar con mercancías que puedan estar años por ahí llenándose de polvo y telarañas, o tentación a quienes quieran apropiarse para venderla, como ocurrió ya en una aduana.

    Soy de la idea de que quien haga el encargo a la aduana, se haga luego cargo del “bulto”.

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