Después de una extensa trayectoria apoyando las labores de fiscalización del Servicio Nacional de Aduanas, el can detector de drogas Caos puso fin a su etapa operativa e inició su jubilación, dejando un importante legado en la protección de las fronteras y el combate contra el tráfico ilícito.

El ejemplar, un Labrador Retriever de ocho años, integró durante siete años un binomio especializado junto a su guía en la Aduana Regional de Valparaíso, participando en numerosos procedimientos de control tanto en el puerto como en distintos complejos fronterizos del país.

Durante su carrera, Caos fue parte de investigaciones que marcaron un precedente en la lucha contra el narcotráfico. Entre ellas destaca la detección de cargamentos de madera provenientes de Bolivia que contenían droga impregnada, una operación de gran envergadura que permitió la incautación de más de mil toneladas de mercancía contaminada y que involucró procedimientos desarrollados en Valparaíso, además de Arica y San Antonio.

Su experiencia también fue clave en la denominada Operación Mediterráneo, investigación que culminó con la incautación de más de 60 kilos de cocaína ocultos en maquinaria agrícola con destino a Europa. El trabajo coordinado entre Aduanas y otros organismos permitió concretar la primera entrega vigilada internacional por vía marítima, logrando la detención de los responsables tanto en Chile como en Francia.

Estos procedimientos reflejan el aporte que realizan los binomios caninos en las labores de fiscalización del Servicio Nacional de Aduanas, fortaleciendo el combate contra el crimen organizado, el tráfico de drogas y otros delitos transnacionales. Todos los ejemplares son seleccionados y entrenados en la Escuela de Adiestramiento Canino de Los Andes, donde reciben una preparación especializada para detectar drogas, armas, divisas y otras mercancías ilícitas.

Como parte del proceso habitual de renovación, el retiro de Caos fue acompañado por la incorporación de un nuevo Labrador Retriever de un año de edad, entrenado para continuar las tareas de detección en la Aduana Regional de Valparaíso y mantener la capacidad operativa del equipo.

Tras concluir su servicio, Caos fue entregado en adopción a una familia de Valparaíso, que hoy le brinda el cuidado y la tranquilidad que merece luego de años dedicados a resguardar la seguridad del país. Su historia es también un reconocimiento al compromiso de los canes detectores y de sus guías, cuyo trabajo diario resulta fundamental para fortalecer el control aduanero y proteger las fronteras de Chile.