La fiscalización de más de un centenar de envíos permitió levantar una alerta que posteriormente fue incorporada a una investigación de la PDI y la Fiscalía de Análisis Criminal Occidente. El operativo terminó con tres detenidos y la incautación de 685 frascos de poppers, sustancias químicas controladas, otras drogas y elementos utilizados para su elaboración.

Una investigación desarrollada durante varios meses por la Policía de Investigaciones (PDI), el Ministerio Público y el Servicio Nacional de Aduanas permitió desbaratar una organización dedicada a la elaboración y distribución de poppers en la Región de Valparaíso.

El procedimiento tuvo uno de sus primeros antecedentes en una fiscalización realizada por Aduanas, luego de que funcionarios detectaran una carga que ingresaba al país con frascos, cajas, etiquetas y otros elementos asociados al envasado de este tipo de productos.

Aunque los artículos detectados no constituían mercancías prohibidas por sí mismos, sus características permitieron generar una alerta y establecer un perfil de riesgo relacionado con sus destinatarios. Los antecedentes fueron puestos a disposición de la PDI, dando paso a una coordinación que se mantuvo durante el desarrollo de la investigación.

Según explicó el director regional de la Aduana Metropolitana, Rodrigo Díaz, posteriormente fueron identificados más de 100 envíos relacionados con frascos, tapas, etiquetas y cajas. Cada vez que una carga vinculada a estos antecedentes llegaba al aeropuerto, los funcionarios informaban a la policía y remitían los antecedentes disponibles para su análisis.

La fiscalización incluyó la apertura de envíos y el uso de tecnología no invasiva para intentar determinar la eventual presencia de sustancias orgánicas. Si bien estos procedimientos no permitieron detectar directamente las sustancias buscadas, la información obtenida contribuyó al seguimiento de los envíos y a la investigación que desarrollaban los organismos policiales y el Ministerio Público.

La ruta de los insumos

Con el avance de las diligencias, la PDI y la Fiscalía lograron establecer que los involucrados adquirían sustancias químicas e insumos de laboratorio que posteriormente eran utilizados en la elaboración de poppers, recurriendo incluso a personas jurídicas utilizadas como fachada para adquirir productos sometidos a control de acuerdo con la Ley 20.000.

El análisis de información financiera y las labores de vigilancia permitieron identificar a personas vinculadas a la adquisición y distribución de la sustancia, además de determinar la existencia de un laboratorio clandestino instalado al interior de una parcela en Quintero.

El fiscal de Análisis Criminal Occidente, Daniel Contreras, destacó precisamente la importancia de la alerta inicial de Aduanas, señalando que elementos que podían parecer inocuos, como frascos y etiquetas, terminaron vinculados a una actividad ilícita.

Operativo en cinco comunas

Con los antecedentes reunidos, la Fiscalía instruyó un operativo de la PDI que se extendió por Santiago, Concón, Quintero, Villa Alemana y Quilpué.

La diligencia culminó con la detención de tres hombres chilenos, de 35, 36 y 46 años, quienes no registraban antecedentes.

De acuerdo con la investigación, dos de ellos estarían vinculados directamente con la producción y distribución de poppers, mientras que el tercero correspondería a uno de los principales compradores de esta sustancia en grandes cantidades.

Entre las especies incautadas se encuentran 685 frascos de poppers, además de una importante cantidad de sustancias químicas controladas, entre ellas alcohol amílico, alcohol isoamílico, hidróxido de sodio, diclorometano, alcohol isobutílico, acetato de etilo, éter etílico, tolueno, alcohol butílico, alcohol isopropílico, nitrito de sodio y metanol.

El procedimiento también permitió incautar cannabis, hongos psilocibe, MDMA, ketamina, LSD, metanfetamina, MDA y clorhidrato de cocaína, además de comprimidos de clonazepam y zolpidem.

A esto se suman 170 mil pesos en efectivo, cinco teléfonos celulares, un notebook, tres balanzas y dos vehículos, junto con frascos, tapas y etiquetas utilizados para el envasado de los productos.

Desde Aduanas destacaron que este procedimiento evidencia la importancia del trabajo coordinado entre las instituciones encargadas de la fiscalización, investigación y persecución del crimen organizado, especialmente cuando una alerta generada durante un control permite aportar antecedentes para una investigación de mayor alcance.

La causa quedó a cargo de la Fiscalía de Análisis Criminal Occidente y el procedimiento se desarrolló con participación del Ministerio Público, la PDI y el Servicio Nacional de Aduanas.